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13.000 MILLAS EN EL ATLANTICO

13.000 MILLAS DE NORTE A SUR, Y VICEVERSA

Nadie pone en duda la dureza de hacer una vuelta al mundo a vela, tanto si es con tripulación, en A Dos o en solitario sin escalas. Muchas de las penurias vueltamundistas se han ido solucionando gracias a la tecnología, mejores trajes de navegación, materiales más resistentes y ligeros, comunicaciones vía satélite. Y una larga lista de mejoras que han barrido del mapa a la famosa novela de Julio Verne: La Vuelta al Mundo en 80 días; publicada en 1872. Aunque para los participantes en la BWR aún está lejos la marca de Phileas Fogg y su ayudante Jean Passpartout, Jean-Pierr Dick y Damian Foxall invirtieron 92 días, 09 horas, 49 minutos y 49 segundos a bordo del Virbac-Prapec hace tres años en la primera edición de esta regata, disputada entre noviembre de 2007 y marzo de 2008.

LA VUELTA AL MUNDO EN 80 DIAS

Ahora se pretende, incluso, que una vuelta al mundo se convierta en un evento mediático a lo “gran hermano”, algo que está destruyendo el aurea de “la aventura” de antaño, el valor de los “tres anillos”.

Anillo más anillo menos, una vuelta al mundo siempre se gana o se pierde en el océano Atlántico. Ejemplos hay muchos, durante la Whitbread de 1981-1982 el patrón francés Alain Gabbay perdió la regata por tan solo un día frente el anticiclón de las Azores, se vio forzado a navegar con vientos de proa mientras que el holandés Flyer de Conny van Rietschoten lo bordeo por el oeste en su ruta hacia Portsmouth. Michel Desjoyeaux gano dos ediciones de la Vendée Globe por una buena interpretación de la meteorología en el Atlántico. Y el último record vueltamundista, el premiado con el trofeo Julio Verne, ha sido el del Groupama 3 de Franck Cammas en 48 días, 7 horas, 44 minutos y 52 segundos, una marca que la consiguió en el último tramo entre el Ecuador y Ouessant.

Hay tres zonas determinantes en las 13.000 millas de navegación en el Atlántico. La que afecta a los vientos del anticiclón de las Azores en el hemisferio norte, la zona ecuatorial y el anticiclón de Santa helena en el hemisferio sur. Son las puertas naturales dominadas por el comportamiento de los sistemas meteorológicos. A lo que se le suma el paso por los archipiélagos de las Islas Canarias y Cabo Verde en el hemisferio norte, y los de Fernando de Noronha y las Malvinas en el hemisferio sur.

A BORDO DEL FLYER II

En las primeras 6.500 millas de la BWR hacia el sur, entre Gibraltar y Cabo de Buena Esperanza, los IMOCA OPEN 60 serán más lentos al ir más cargados de víveres, gasoil y velas. En las otras 6.500 millas entre Cabo Hornos y Gibraltar irán un poco más ligeros los barcos pero más fatigados los tripulantes. En la primera parte gana el que las tripulaciones estarán más frescas, pero los barcos un poco más perezosos; y en la segunda parte la fatiga se acumula en los materiales y en el cuerpo de las tripulaciones. Tan solo las mentes lucidas, con experiencia y millas de preparación sabrán interpretar mejor la ruta a seguir en el laberinto de la Atlántida.

Es evidente que esta edición de la BWR hay equipos que lo tienen muy claro, que otros lo dudaran mucho. La cuestión es saber si la Organización conoce realmente la dimensión de vuelta al mundo a vela, si lo ve como una regata o como un “show bussiness”.

RECORRIDO BWR

SESENTA MILLAS PARA PERDELO O GANARLO TODO

¿Por qué algunas organizaciones tienen la manía de complicarlo? Pues puede ser por buscar la floritura a lo absurdo, o porque no tienen ni idea de lo que se juegan los que van a participar, lo que se van a comer miles de millas. Dicen que los negocios son buenos cuando las dos partes ganan, en el recorrido de la Barcelona World Race está claro que le han dado una vuelta de tuerca maquiavélica, y que alguno aprovechara, a su manera, de poder sacarle rendimiento.

De las 25 mil millas que tendrán que recorrer los OPEN 60, en A Dos, con inicio y final en Barcelona, hay dos puntos clave, uno de paso natural, como es el Estrecho de Gibraltar, y otro obligado por el Estrecho de Cook entre las islas de Nueva Zelanda. Son puntos geográficos de tan solo 60 millas que pueden echar por tierra el esfuerzo de las mejores tripulaciones vueltamundistas.

ESTRECHO GIBRALTAR

Cruzar el Estrecho de Gibraltar es de obligado cumplimiento desde hace muchos siglos si se quiere pasar del Mediterráneo al océano Atlántico, y viceversa. No vamos a detallar lo que ha significado para la humanidad el Estrecho de Gibraltar, podéis verlo en Wikipedia, pero para los participantes de la BWR es el primer reto y el último de las 25 mil millas de todo el recorrido. Un lugar donde los vientos son tremendamente enfurecidos si los tenemos de proa, a lo que hay que sumarle el tráfico marítimo de más de 82.000 buques navegando de este a oeste o de norte a sur.

Pasar Gibraltar al inicio de la regata con vientos favorables ya es mucho, pensar como ser al final aun les queda casi cien días de navegación vueltamundista. Si por el contrario es con todo el viento del mundo de “morro” todo a bordo sufriera un fuerte apretón que suma negativamente al desgaste del material, o el inicio de una avería más seria en el tiempo. Pero el paso por este estrecho es algo natural para todos los navegantes, y que es seguro que todas las tripulaciones que participan en la BWR lo tiene asumido.

ESTRECHO DE COOK

El punto maquiavélico del recorrido es el paso por el Estrecho de Cook entre las islas de Nueva Zelanda. En su momento se pensó en ello para evitar solapar el recorrido de la Vendée Globe, el que algún barco con problemas pueda solucionar sus averías a medio camino y que las imágenes de a bordo se puedan recuperar colocando las cintas y tarjetas dentro de contenedores estancos. También se puede pensar que es un desvió natural para evitar ganar latitud sur y no toparse con los icebergs y hielos flotantes. Algo del pensamiento inicial se mantendrá, pero algunos seguro que ya tienen el plan “n” para sacarle partido y convertir este paso en una parada técnica encubierta. Es cierto que una parada en Wellington significa una penalización de 48 horas, pero los planeamientos sibilinos son amigos del subconsciente. Esta desviación incrementa el recorrido de la BWR en más de 500 millas.

DESVIO EN NUEVA ZELANDA

Es posible que a corto plazo la Organización de la BWR se lo piense el tener que eliminar el paso por Cook, porque los actuales IMOCA OPEN 60 están pensados para ganar la Vendée Globe en solitario, y la BWR es en A Dos.

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