Historia de las Islas Cíes
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Las primeras evidencias de asentamientos estables en estas islas datan de la Edad de Hierro, por los yacimientos encontrados en el Castro de As Hortas en Monte Faro. Los “concheiros” (yacimientos formados por restos de conchas, huesos, cerámicas, etc.) encontrados informan de que estos poblados subsistían gracias a la abundancia de alimento en las islas (moluscos, crustáceos, peces y aves) y a la cría de gallinas, cabras y ovejas.
Las primeras referencias escritas son las de Herodoto y Estrabón (S. V a.C.), que nombran estas islas, junto con Sálvora, Cortegada, Arousa, etc. como las Kassitérides griegas o islas del estaño.
En la época romana fueron bautizadas por Plinio como Islas de los Dioses o Afortunadas. Se conservan restos de esta época, e incluso algunos autores sostienen que Julio César llegó a estar en ellas persiguiendo a los pueblos herminios que escapaban de Portugal.
En la Edad Media fue asiento de campesinos y frailes benedictinos que construyeron un eremitorio y dos monasterios, el de San Estebo, cuyas ruinas albergan en la actualidad el Centro de Interpretación de la Naturaleza y el de San Martiño. De esta época se encontraron tumbas antropomorfas que aún se conservan en Cíes en el propio Centro de Interpretación.
Entre los siglos XVI y XVII, los continuos ataques protagonizados por piratas ingleses, berberiscos y portugueses, entre ellos el famoso Francis Drake, propiciaron el abandono de estas islas por sus pobladores.
En el siglo XIX se instalaron aquí dos fábricas de salazón y, posteriormente, a comienzos del Siglo XX, fueron repobladas por familias procedentes de Cangas y Bueu. Más tarde quedaron abandonadas y únicamente se habitan en los meses de verano. De las primeras décadas del S. XX en las Cíes se conservan restos de una vivienda y una construcción en el Lago, que fueron vivero de langostas y ostras. Además se hizo un dique sobre una escollera natural, que servía para regular el paso del agua y comunicaba las islas hoy conservado y paso entre islas, aparte del arenal de Rodas.
Durante todos esos años, debido a las dificultades de habitabilidad en las islas, el declive poblacional fue paulatino. Las Cíes, cuya propiedad es en su gran mayoría (87 %) de la Xunta de Galicia, quedaron deshabitadas hacia el año 1970. En la actualidad se está recuperando toda su superficie por el Estado..
Entre los años 1970 y 1980 su belleza paisajística y sus playas provocan el auge turístico que se empieza a regular con la declaración de las Islas Cíes como Parque Natural en 1980 y posteriormente con la reciente declaración de Parque Nacional en el año 2002.
Diferentes publicaciones turísticas de gran prestigio, han publicado recientemente considerando el impresionante arenal de Rodas como una de las mejores playas del mundo. La realidad es que sus aguas cristalinas y la arena fina e inmaculada, invitan a conocerlo.
