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Alarma entre los pescadores por la inclusión de la carpa como invasora

Mérida cuenta con uno de los mejores tramos de Europa para esta especie y ahora una sentencia del Supremo impide su pesca deportiva

El sábado pasado se celebró junto al albergue juvenil la Copa Master de pesca. Sesenta pescadores de España, Italia y Portugal sacaron del río 2.900 kilos de carpas. Según la sentencia del Tribunal Supremo de mediados de marzo, al tratarse de una especie invasora, no se tendrían que haber devuelto al agua. Y Luis García Mora, el presidente de la sociedad deportiva de Mérida, pregunta a los ecologistas y al Supremo que le digan cómo deshacerse de casi tres toneladas de peces sin cometer un delito. «Es ilegal llevártelas, es ilegal dejarlas morir y ahora es ilegal devolverlas. Esto es un disparate y encima han empezado la casa por el tejado».

 

El presidente se refiere al recurso presentado por Ecologistas en Acción y aceptado por el Tribunal Supremo el pasado 18 de marzo para introducir en el catálogo español de especies exóticas invasoras a la carpa común y a la trucha arco iris.

 

Al encontrarse dentro de este listado, la pesca deportiva en Mérida estaría condenada a desaparecer. Más de ocho mil federados de la ciudad se quedarían sin opciones porque en el Guadiana, al día de hoy, casi todos los que pican son carpas. Pero la consecuencias no se limitan sólo a los cientos de deportistas que cada domingo llenan el tramo del Guadiana paralelo al polígono industrial, la economía local también se resentiría de este cambio.

Tomás Romera, doble campeón del mundo y una referencia para los aficionados de la ciudad como empresario de la pesca deportiva, recuerda que Mérida cuenta con uno de los mejores tramos de toda Europa para esta modalidad.

 

Visitantes de media España, Portugal, Italia, Inglaterra o Francia dejarían de venir a Mérida. «Muchos no vienen solos, lo hacen acompañados por sus familias y pasan aquí dos o tres días. Ese tipo de viajeros se pierde si se prohíbe».

 

En las próximas semanas el entorno del albergue acogerá un campeonato de España y en verano el campeonato del Mundo de mujeres. Competiciones, explican, al nivel de los que supone el río.

 

Los pescadores se están movilizando a través de foros especializados y de redes sociales para convocar concentraciones el próximo 23 de abril. Se espera la presencia de sociedades y clubs de toda Extremadura y que se sumen los participantes del Campeonato de España de Agua Dulce que competirán en el Guadiana entre el 21 y el 24 de abril.

 

Las federaciones territoriales también llaman a la participación porque el nuevo catálogo, alertan, pone en peligro toda la pesca de río en España. Desde la Federación Nacional preparan un informe sobre el impacto económico. Cotos, tiendas, guías y agencias de viajes especializadas o piscifactorías dejarían de tener actividad. Luis García Mora, que además de presidente local ejerce como miembro de la federación nacional y regional, advierte que sólo en la región hay 140.000 licencias.

 

Informes científicos

 

Además de la inclusión, la Sala Tercera del Supremo anula la excepción que había sobre este formato. En algunos casos se permitía la caza y la pesca porque se entendía también como una forma de control, pero según el Supremo, este régimen resultaba demasiado permisivo.

 

La decisión se basa en informes científicos del CSIC y otros expertos por la amenaza grave que suponen sobre las especies autóctonas, el medio ambiente y los ecosistemas.

 

Entre los aficionados de Mérida sorprende que se considere invasora una especie que se puede encontrar prácticamente en todos los ríos salvo los de la cuenca Atlántica, y que en el Guadiana, dicen, llevan desde que la trajeron los romanos hace más de veinte siglos. Su erradicación es prácticamente imposible y es muy probable que en el carpfishing -pesca deportiva de ejemplares vivos- ya no puedan devolverlos al río o que las repoblaciones, tan comunes en algunas charcas, también se suspendan. Las especies autóctonas como barbos o bogas, explican, han desaparecido del tramo de Mérida, no por la voracidad de la carpa, sino por los remontes y la contaminación del agua.