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El megayate Centium, presentado hoy en Vigo

El megayate Centium, presentado hoy en Vigo

El megayate Centium, presentado hoy en el Museo do Mar de Galicia por la marca Oassive, se ha convertido en un símbolo de la nueva empresa gallega, abierta a los nuevos mercados internacionales con productos de alto valor añadido y de máximo nivel competitivo.

Con 40 metros de eslora, este crucero oceánico en casco de acero es el mayor yate de recreo que se ha construido y diseñado íntegramente en España. Hasta este momento, el diseño de los grandes buques de recreo privados había estado reservado a creadores foráneos, pero en esta ocasión ha sido el presitigioso ingeniero naval Íñigo Echenique el responsable de levantar los planos del nuevo producto de Oassive.
Los astilleros de Izar-Cádiz ya habían construido con anterioridad un yate que superaba en dos metros la eslora del Centium, pero el diseño no era español.

Adquirido por la empresa española Naviera Pizarro SA, el nuevo megayate zarpará en las próximas semanas rumbo a Valencia, donde será destinado a ‘charters’ de alto nivel por el Mar Mediterráneo. Uno de sus primeros servicios lo dará como ‘charter’ de personalidades durante la próxima Copa América que se celebrará en esta ciudad el próximo año. De hecho, la compañía armadora ya opera con otro buque de dimensiones similares.

El director general de Oassive, Pablo Comesaña, explicó durante la presentación que el Centium es la consecuencia de más de 200.000 horas de trabajo con las exigencias que tiene un buque de máxima categoría como es un yate de lujo, en el que los detalles y la tecnología se han cuidado al límite. Comesaña recordó que la compañía que dirige fue pionera en Galicia, hace tres años, en la construcción de yates en casco de acero. Hasta 2008 prevé entregar dos cruceros tipo Explorer de 36 metros y un nuevo megayate que superará todos los registros: un formidable 43 metros. Oassive es una marca que pertenece al grupo MCíes, astillero gallego con más de 25 años de experiencia en la construcción naval que en los últimos años ha destacado por la fabricación de diversos buques de investigación oceanográfica con tecnología punta a bordo.

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Con un coste de alrededor de doce millones de euros, el Centium precisa una tripulación de ocho personas para atender las necesidades de nevegabilidad y de los propios viajeros. La lujosa embarcación cuenta con todos los adelantos técnicos para la navegación –estabilizadores antimareo, aislamiento acústico, duplicado de sistemas (incluido propulsión)- y para el recreo: garaje para motos acuáticas, sistemas de luces submarinas, climatización individual, mobiliario de diseño a la medida, servicios controlados a distancia, modernos equipos audiovisuales, etc.

La peculiaridad de emplear el casco de acero –se ha limitado la fibra a las zonas altas de la nave- es que facilita la navegación más tranquila y segura, con la consiguiente habitabilidad en las peores condiciones meteorológicas. Estos yates de desplazamiento están, de este modo, adaptados a la navegación transoceánica. Oassive es el único astillero de Galicia especializado en este tipo de grandes esloras de lujo con casco de acero y a la medida del cliente. Cuando apostó por este segmento de ventas con una gran inversión en personal especializado y equipos, pocos daban crédito a esta iniciativa empresarial. Hoy en día, no sólo se ha posicionado como una marca de alto nivel sino que cuenta con una cartera de pedidos muy importante.

Datos técnicos:
Eslora total: 39,60 metros

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Cascos en acero. Para dar la vuelta al mundo

Los cascos de acero como los empleados por Oassive permiten la navegación transoceánica y unos niveles de estabilidad únicos. Esto permite llevar el buque a cualquier parte del mundo. No obstante, en este tipo de barcos, suele ser la tripulación la que viaja a un punto determinado del planeta –Mediterráneo, Caribe, Australia- adelantándose al armador, que viaja en avión para ahorrar tiempo. También se está poniendo de moda que empresas de servicios compren este tipo de buques de gran lujo para alquilarlos con tripulación a millonarios que deseen pasar unas vacaciones en cualquier parte del mundo. Así, el cliente se olvida del mantenimiento, cuyo coste es enorme.

El yate presentado hoy tendrá una tripulación compuesta por capitán, jefe de máquinas, cocinero, marinería (mínimo dos personas) y dos personas de servicio para limpieza, equipo de lavandería y atención al armador.

Características generales de un gran eslora de Oassive

Al contrario que los barcos de recreo convencionales, estos buques de lujo están construidos en acero, el AH-36 de alta resistencia, y aluminio 5083. Estos dos elementos se unen con una llanta bimetálica. El casco recibe un costoso y excepcional proceso de pintado que se prolonga durante seis u ocho meses y ofrece unos acabados similares a los de un avión, algo que nunca se produce en ningún otro tipo de embarcaciones. De hecho, este tipo de pinturas Alwgrip se emplean en el sector aeronáutico para el recubrimiento de alas y fuselaje de aviones.

Otra de las exigencias particulares de este tipo de yates de gran eslora es la ausencia de ruidos, todo un reto para la ingeniería en la sala de máquinas. Tras aplicar costosos sistemas de aislamiento acústico que no se emplean en ningún otro tipo de barco convencional, se ha conseguido rebajar la sonoridad del camarote del armador o del puente por debajo de los 40 decibelios, algo impensable en un barco de esta potencia y tamaño.

Por supuesto, y para evitar cualquier contratiempo, el buque lleva duplicados todos los sistemas, incluso la propulsión. Además de un segundo motor, el yate construido por Oassive dispone de hélices transversales en proa y popa que hacen que se pueda atracar con una simple maniobra lateral, desplazándose indistintamente hacia adelante, atrás, izquierda o derecha. Esto es un adelanto que hasta el momento sólo habían incorporado los grandes trasatlánticos de pasajeros de gran porte. Este tipo de cruceros incorporan estabilizadores dinámicos para lograr un equilibrio que no se había logrado hasta el momento en estos buques. Incluso se cuenta con estabilizadores del tipo ‘zero speed’ que son aquellos que confrontan la inestabilidad que sufre el barco cuando está parado o fondeado en una cala. Estos modernísimos sistemas se ocupan de estabilizar el barco impidiendo el sincronismo entre el cabeceo y el balance (este sincronismo es el que produce el mareo en los viajeros), incluso cuando se produce una única ola al pasar cerca otra embarcación. Estos estabilizadores reducen el balanceo hasta en un 70 por ciento.

Para consolidar su autonomía, la nave posee dos generadores de ósmosis inversa que son capaces de generar 10.000 litros al día de agua potable a partir del agua del mar. En la misma línea, dispone de una planta de tratamiento de aguas fecales que impide cualquier contaminación al exterior. Estas particularidades se complementan con trituradoras y compactadoras de residuos.

Por lo que respecta a los interiores, los camarotes de este crucero son como los de una mansión, con la particularidad de que no se puede emplear mobiliario estandarizado. Todo el mobiliario interior ha sido construido a la medida de cada espacio por ebanistas que trabajan con maderas exóticas de máxima calidad, en este caso la exclusiva teka de Birmania. El camarote principal de este gran eslora de Oassive tiene 60 metros cuadrados. Cada estancia dispone, además, de sistemas de calefacción y aire acondicionado independientes, equipos de música, etc. Un barco de estas dimensiones incluye dos cocinas, una para la tripulación y otra para el armador e invitados, con electrodomésticos de última generación (máquina de hielo, etc).

Rasgos de exclusividad. Lujo a la medida

Los yates construidos por el astillero gallego satisfacen todos los caprichos y necesidades de un cliente de estas características, que aspira a tener una mansión flotante con la que trasladarse a cualquier parte del mundo. Por eso en la zona inferior hay un garage para motos de agua y un dispositivo de grúas para el izado de las mismas y de las embarcaciones de servicio. El fondo del casco dispone de sistemas acuáticos de iluminación submarina para acompañar el baño nocturno y las inmersiones de los viajeros. Quien no quiera darse un chapuzón en el mar, tiene la oportunidad de disfrutar del jacuzzi o solarium.

Como muestra de la exquisitez de los detalles, toda la tubería que está a la vista en la sala de máquinas es de acero pulido a brillo de espejo, algo que no se puede contemplar en los buques convencionales. Este cuidado estético ha llegado al punto de que toda la maquinaria va pintada del mismo color aunque de serie las piezas se hayan suministrado de otro.

Para todo ello se tienen que coordinar los esfuerzos desde tres perspectivas distintas:

-El diseño de exteriores (perfil del barco). Encargado a un diseñador de relieve, en este caso a Íñigo Echenique, ingeniero naval y uno de los diseñadores náuticos más cotizados del mundo.

-El diseño de interiores. Esto es, a la vez, la tarea de un decorador de interiores y de un equipo de ebanistería náutica.

-Ingeniería del proyecto, que desarrolla todos los aspectos técnicos en el propio astillero.

Tecnología electrónica y digital punteras

Desde su ordenador personal, a través de Internet, el armador podrá conocer y controlar todo lo que está sucediendo a bordo: dónde está el barco, si tiene alguna puerta abierta, qué está funcionando, puede ver quién está dentro a través de sus cámaras de seguridad de imagen continua, etc. Cuando finalmente llegue al puerto para acceder al barco, dispondrá de un mando a distancia que, al pulsarlo, hará que desde el yate se active la pasarela automática que se posará en el muelle para que suban los viajeros.

El yate tiene un servidor central, un cerebro que controla todas las actividades a bordo y los deseos del armador. Por supuesto, el Centium posee televisión por satélite, Internet y telefonos vía satélite en todas las dependencias de los viajeros.

Desde el sistema principal, o en cada camarote individualmente, se pueden controlar los sistemas de música denominados ‘multiroom’. Esto permite escuchar diferentes temas musicales en diferentes espacios, o bien convertir toda la nave en una gran discoteca, tanto en el interior como en exteriores. Por descontado, cada camarote cuenta con equipos propios de audio y video, y las mejores marcas de grandes pantallas de plasma de alta definición están integradas en el mobiliario de cada camarote, emergiendo al pulsar un mando a distancia. Otras pantallas están enmarcadas en las paredes y pueden operar –además de como televisión y reproductor convencional- como un cuadro con una imagen fija o en movimiento.

El crucero constituye una exhibición de domótica marina: las duchas y el hidromasaje se apagan automáticamente cuando no detectan personas, hay sistemas de ahorro de energía automáticos y detectores de presencia por todo el barco. El armador o cualquier viajero pueden programar desde el cerebro central todas las funciones accesorias del barco –al margen de la navegación-, desde la iluminación o la temperatura hasta las cámaras de seguridad y los sistemas de vigilancia o contraincendios.