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Principales conclusiones del informe de Otoño de Clarkson sobre Balance y Perspectivas del sector de transporte marítimo.

Las elevadas entregas de buques seguirán retrasando la recuperación del mercado durante los próximos años.

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En el tercer trimestre de 2011, los segmentos de buques graneleros y petroleros sufrieron las primeras consecuencias de la nueva y anunciada recesión económica mundial. Tanto los petroleros VLCCs (very large crude carriers), de aproximadamente 225.000 tpm, como los graneleros Capesize (unas 150.000 tpm) pasaron varias semanas con niveles de fletes que a duras penas permitían cubrir sus costes de operación.

Mientras, la economía mundial ha pasado de la “crisis de los bancos” a la “crisis de la deuda soberana”, lo que ha obligado a Europa a reducir sus previsiones de crecimiento para 2011 y 2012, que se sitúan ahora en el 1,6 y en el 0,6%, respectivamente. China continua creciendo a niveles muy elevados, estando previstas tasas de incremento de su economía del 9,5% en 2011 y del 9,0% en 2012. El resto de Asia, aunque de forma más irregular, también crece de notablemente, con un crecimiento previsto del 8,2% para 2011, muy por encima de los niveles de países desarrollados.

Fue sin duda el impulso de China y del resto de países emergentes de Asia lo que permitió, tras la crisis de 2009, y a pesar de la incertidumbre económica en Europa y EEUU, una rápida recuperación del comercio marítimo, que se espera crezca un 3,5% en 2011. Es sin duda un buen dato, en línea con la tendencia de la última década, pero su evolución futura dependerá mucho de la de las economías asiáticas.

Entre tanto, la oferta de transporte (la flota) ha seguido creciendo y, lo que es peor, cuando todos pensaban que las cifras de 2010 marcarían el record de entregas por muchos años (en los últimos 5 años las toneladas de peso muerto entregadas han crecido a un ritmo medio del 15,3% anual y del 12,3% en la última década), las últimas previsiones apuntan a que en 2011 y en 2012 los niveles de entregas podrían volver a batir su récord histórico.

Se están entregando y se van a entregar demasiados buques nuevos. Aun teniendo en cuenta las previsiones de desguaces de Clarkson (46 millones de tpm en 2011, un 50% más que en 2010), la flota crecerá este año en 105 millones de tpm, alrededor de un 7% o, lo que es lo mismo, el doble que la demanda de transporte marítimo. Teniendo en cuenta que todavía quedan al menos dos años con niveles de entregas muy altos y una crisis financiera que resolver, sólo se puede concluir que el sector está acumulando un exceso de oferta desmesurado.

Por segmentos del mercado, la demanda de transporte marítimo de graneles sólidos, suponiendo que la economía mundial presente un crecimiento razonable, se espera que crezca de media un 4% anual, o incluso algo más, en los próximos años. Pero no será suficiente para absorber la cartera de pedidos actual, que, incluso descontando niveles elevados de desguaces, se prevé conduzca a un aumento de la flota del 10-12% anual en 2011 y 2012.

El sector de buques petroleros presenta una dinámica diferente. El alto precio del crudo está estrangulando la demanda y las previsiones de crecimiento del comercio marítimo de crudo y productos del petróleo se sitúan en torno al 2% anual como máximo. Aunque la cartera de pedidos ha disminuido hasta 96 millones de tpm, esta cifra significa que en los próximos años la flota crecerá a razón de un 5-6% anual como mínimo. Resultará muy difícil que un repunte de la demanda ayude a resolver los problemas de este segmento del mercado, por lo que las previsiones a corto y medio plazo son muy negativas.

Por último, el mercado de buques portacontenedores, tras un breve repunte durante el verano, se mantiene bastante deprimido, con la gran mayoría de las grandes navieras registrando grandes pérdidas, y muy vulnerable al oscilante mercado de importaciones asiáticas del Atlántico Norte. La previsión de crecimiento de la flota es de un 7% a 8% anual durante los próximos dos años, que no resulta muy llamativa para el estándar de este segmento del mercado (que registraba crecimientos de dos dígitos antes de la crisis), lo que podría conducir a una estabilización de los niveles de fletes en niveles no muy altos, pero razonables, pero ello siempre que la demanda de transporte con origen/destino en Asia siga una tendencia positiva de igual o mayor cuantía, sobre lo cual hay en este momento serias dudas.

Con todo lo anterior, los tres principales sectores de la marina mercante mundial se encuentran en una situación de niveles de fletes muy deprimidos que lleva, además, visos de prolongarse al menos dos años más. El momento en que se produzca un repunte firme y consolidado (probablemente no antes de mediados de 2013) dependerá de la economía mundial y de que se moderen las entregas de buques nuevos.