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Luchando cada milla

Gerard Marín y Ludovic Aglaor no tienen un camino de rosas hasta la línea de llegada a Barcelona, donde aspiran a completar la vuelta al mundo. Los problemas técnicos fruto de la fatiga del material están dificultando su navegación.

El viento del norte, justo del morro, está poniendo a prueba la paciencia de los patrones del FMC, que se ven obligados a navegar haciendo bordadas. Si el rumbo de ceñida es el más lento para estos veleros IMOCA 60, que además impida avanzar en rumbo directo todavía ralentiza más su avance hacia la llegada.

En estas andan metidos Marín y Aglaor, que han visto durante la última semana como el Hugo Boss logró unas millas suficientes para “encontrar” otro sistema y avanzar con vientos favorables, acumulando ya una ventaja de 764 millas sobre el FMC. En la clasificación de las 16 horas, seguía un rumbo 328º navegando a 7,3 nudos de velocidad, que le permitía sumar otras 139 millas durante la última jornada y distar 4.083 millas de Barcelona.

Al desengaño de entrar en la zona de vientos alisios, Aglaor y Marín suman los problemas que van apareciendo a bordo del FMC. Haciendo una similitud con otras pruebas mecánicas y de ultraresistencia, los participantes que más sufren no son precisamente los mejores clasificados. Todos tenemos frescas las vivencias del rally Dakar, con las peripecias y suplicias de los equipos más modestos, quienes pasan más horas en carrera y disponen de menos tiempo para preparar la siguiente etapa y descansar. Si los barcos líderes de la Barcelona World Race están acusando la fatiga y sus patrones el cansancio, a medida que bajamos puestos en la clasificación la gesta humana y las dificultades crecen exponencialmente. No en vano, navegarán más semanas, con todo lo que ello comporta, y al igual que en el Dakar, sus mecánicas no son tan poderosas como la de los equipos punteros. Es la ley del deporte, que requiere ir subiendo escalones para hacerse merecedor de las mejores condiciones para competir.


Factores que conoce perfectamente Gerard Marín, y acepta como parte de su novel carrera deportiva, sin ser óbice para encajar de buen grado los problemas aparecidos en el FMC relacionados con la electrónica y electricidad, que les complican las comunicaciones por satélite (y eso supone carecer de conexión para bajarse los partes meteorológicos, ver como el rendimiento de su ordenador ha bajado y les dificulta incluso tener resolución en pantalla para ver la cartografía, o estar “casi incomunicados” con el exterior. Asimismo, Marín explicaba este mediodía (vía e-mail) su situación: “Navegando de “bolina”, con vientos del norte. Estamos bajo el efecto de un frente estacionario que nos bloquea los Alisios del Sur. Las noches son activas, nubes amenazadoras se cruzan en nuestro camino, y de vez en cuando algún relámpago ilumina el horizonte, ¡¡afortunadamente siempre por popa!!. Últimamente van apareciendo en el FMC más problemas de los que quisiéramos, haciendo que la navegación sea más incómoda. Ya queda poco para que los primeros lleguen, ¡¡que envidia!! Pero a nosotros también nos llegará el momento, hemos de tener paciencia…”